Consternación por feminicidio

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MISIONES – PUERTO IGUAZÚ – El asesinato de Mariela García, dentro de la comisaría de la mujer, ocurrió cuando ésta se disponía a realizar la tercera denuncia por violencia domestica que involucraba a su ex pareja, el policía Mario Muga, quien le disparó a quemarropa. Este es el noveno caso registrado de feminicio en Misiones. Una cifra que desnuda la carencia de asistencia y vulnerabilidad de las mujeres, victimas de malos tratos y de un estado ausente.

 

Cerca de la medianoche de ayer, Mariela García se acercó a realizar una nueva denuncia contra su pareja, Mario Muga, un policía de 44 años que al momento del hecho se encontraba separado de Mariela. A pesar de la distancia entre ambos, la mujer de 39 años continuaba viviendo situaciones de violencia por parte de su ex pareja. Sin embargo esa tercer denuncia se vio truncada por el disparo a quemarropa que Muga le propinó cobardemente a espaldas y sin mediar palabra.

 Tiempo atrás, Mariela cansada de los golpes que recibía por parte del uniformado acudió al Centro Camino a la Vida que trabaja en la prevención y contención de mujeres en situación de violencia. Allí pudo contar su historia y recibió orientación de cómo actuar, incluso el centro le otorgó una entrevista con la psicóloga del lugar para poder salir del infierno en el que estaba sumergida. El encuentro fue pautado para este jueves, pero ya no asistirá.

 El grupo de mujeres que trabaja en el centro, en su mayoría son “sobrevivientes” como se denominan entre sí, de situaciones violentas que por años debieron soportar y un buen día decidieron salir a la calle con lo puesto en busca de ayuda y, en muchos casos en medio del rechazo de una sociedad que las señala como “provocadoras de la situación por la que les toca vivir”. “El machismo y el patriarcado, de tener a la mujer como un objeto sigue presente en nuestros días y ante cualquier situación el hombre se pone violento y termina golpeando a la esposa e incluso a los niños” contó Susana Grade, coordinadora del centro.

Allí las mujeres encontraron un oasis en medio de la infierno y hoy cuentan su historia y lo de Mariela las llena de dolor “porque nosotras podríamos haber hecho algo” dicen con una sensación de culpa que la propia Grade se encarga de disipar cuando las aconseja: “estemos tranquilas que acá halló contención. Es necesario que aprendamos a manejar la culpa y la sensación de impotencia que nos invade por este hecho”.

Las mujeres, reunidas en la galería del centro que funciona en una casa alquilada, el barrio de Villa Alta de nuestra ciudad, en medio de una ronda de mate cuentan su testimonio. Una de ellas, ex esposa de un policía contó lo difícil que resultó para ella poder salir de la situación en la que se veía atrapada. “Me pegaba y me decía que no haga la denuncia porque sus compañeros de trabajo se me iban a ‘cagar’ de la risa”. Más allá, otra de las sobrevivientes, recordó que en varias oportunidades en la comisaría “me insistieron en que no haga denuncia, solo una exposición y me insistían con eso y al final volvía a mi casa para volver a recibir golpes” recordó.
Artilugios del golpeador hay miles, cuentan pero todas se encargaron de subrayar que “siempre existe la promesa de no golpear más” y así pasan los días hasta que la golpiza es más fuerte.

El Centro de Mujeres Camino a la Vida de la Asociación Civil Cataratas de Nuevos Vínculos, funciona en una casa cuyo alquiler abonan empresas de nuestra ciudad en forma solidaria y voluntaria. No recibe ningún tipo de ayuda ni asistencia ni del municipio, ni de la provincia, ni de la nación. Todo lo que allí reciben las mujeres que huyen de situaciones violentas es ad honorem, en medio de una actividad que necesita la presencia de un estado que muchas veces invierte en otras cuestiones que nada tienen que ver con la asistencia.

Esta es la novena muerte por violencia doméstica en la provincia de Misiones en lo que va del año con el agravante que sucedió dentro de una comisaría y el asesino es un miembro de la fuerza que utilizó además un arma ilegal que fue literalmente creada mediante el corte del cañón de una escopeta común.

La justicia trabaja en el hecho y dará un veredicto al caso, pero la vida de Mariela García no será devuelta aunque la sentencia sea ejemplar. Más allá de los vericuetos legales hoy, en Iguazú y en Misiones algunas mujeres volverán a recibir una golpiza por parte de un marido violento que está enfermo y una vez más el estado mirará para otro lado.

 

Fuente: Radio Cataratas

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